Mamidatos nos cuenta: Como logré que mi hijo amara los libros.

Paz Crovetto, del Blog Mamidatos, una comunidad para compartir, En esta oportunidad nos comenta como ha logrado que a su pequeño “ El Pepi” le gusten los libros y es más disfrute de ellos.


comologre que mi hijo amara los libros

Desde que supe que estaba embarazada, me propuse la férrea idea de forjar el hábito de lectura en mi hijo, que en ese momento era tan grande como una pepa de ají. Y como soy porfiada y testaruda, lo logré.

Debo reconocer que no fui de esas madres embarazadas que le hablaba todo el día a la guagua, no por no querer, sino porque yo ya hablo mucho. Imaginen esa pobre guagua, bombardeada  de palabras, frases, ruidos, provenientes de la lengua acelerada de su progenitora. Creo que le hice un bien.

Sea como fuere el caso, siempre le tuve libros a mano, que comencé a comprarle desde antes de nacer. Le fui armando su biblioteca: libros con sonido, con texturas, con monos brillantes, con poco texto, de plástico para la tina, grandes, chicos,  lo que encontrara.

Si bien acá hay varias librerías especializadas en niños, yo compré varios en www.bookdepository.com, un sitio inglés que tiene de las cosas más bellas, hasta las más extrañas en lo que a libros respecta.

Como soy mamá perna y sé que si quiero forjar hábitos hay que reiterar una actividad, apenas pude, le hice una rutina nocturna al Rena en la cual consideré diferentes aristas:

-Que comprenda que la siesta no es dormir de noche, sino de día, con luz y ruido

-Que se come en la noche, y que luego de la cena hay que bañarse

-Que las luces se bajan y se crea un ambiente más calmo y obvio, sin televisión

-Que luego del pijama se va a buscar un cuento

-Se lee un cuento en familia

-Se da un beso de buenas noches

-Se va a dormir a su pieza

En un principio, si bien el Pepi era casi testigo de mi monólogo del relato de la historia, con el tiempo se fue dando cuenta que era parte de su quehacer diario. Estaba asumido como parte del ritual nocturno y nunca le complicó. Hoy que tiene dos años, es más divertido leer cuentos y una  puede ver que el trabajo de meses ha rendido fruto:

-él sabe que puede ir a buscar los cuentos, por eso, se los pusimos a su altura

-él elige lo que quiere leer

-hay días que quiere dos cuentos, hay días que quiere seis

-interactúa con la historias y opina sobre lo que ve

-comprende de qué se trata el libro

-tiene libros favoritos: en este caso Mickey Mouse, Pipo deja el chupete, Tito no usa pañal, mi primer libro de dinosaurios

-los cuida y sabe que se rompen

-siempre está dispuesto a hojear uno

-entra a una librería y no se aburre

No pretendo forzar a mi hijo que aprenda a leer antes, que ojalá pueda hacerlo junto a sus compañeros en el colegio, pero si le surge la necesidad antes y quiere saber más sobre las letras, feliz, no soy quien para negarlo, pero tampoco lo obligaré a que lo haga, ya que considero que la vida educacional ya es muy competitiva para hacerla aún más.

Si pudiera lograr algo, sería un hijo feliz, no el mejor, porque eso se da si lo primero existe.Que disfrute los libros, que vibre con las imágenes, que se ponga feliz cuando le pido que vaya a su pieza a buscar uno, o que arrastre feliz por la calle su bolsa de la librería, contento, como sabiendo que tiene un gran tesoro en las manos.

Si te gustó, te invito a revisar más de sus confesiones de mamá en: www.mamidatos.cl

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